Hay quienes no precisan de una
luz o una simple chispa para brillar en la vida. No hay modelos ni moldes
perpetuos para colosales obras. Solo el talento del artista hace brotar lo
mejor, palpar lo grandioso en la fascinación incierta de lo visible.
A “grandes rasgos”, sin pecar de
exagerado, conocimos a este personaje. Nos contó una amiga que era fiel oyente
de nuestra frecuencia comunitaria, y fue, en uno de esos incontables encuentros
con nuestro “Club de amigos”, que nos confesó sus “pecados”. O parte de ellos,
porque como bien asegura, sigue marcando páginas. Ella es Reina Batista Segura.
