Por Javier
Labrada García
A inicios de
este siglo una idea germinó en la mente y el corazón de autoridades cubanas. Su
objetivo era masificar el arte y la cultura en todos los rincones del país.
Nacía así el Programa de Formación de Instructores de Arte, un hermoso sueño.
Casi 20 años después sus fronteras se han desdibujado. ¿Qué ha sucedido?
