Hace solo unos días atrás alguien me
refería que nuestro modelo de dirección ha cambiado mucho. Hoy tenemos muchos
dirigentes, pero nos faltan líderes. La idea, por cruda que parezca, es cierta.
Aquella reflexión de un artista me movió a investigar ideas empolvadas, o
desterradas de conciencias que hoy se niegan a pensar que el mejor o único
camino es el pensamiento individual.
Tomo como referencia una vez más el
pensamiento de José Martí, el único faro posible cuando la oscuridad intenta
perder en el abismo los barcos que a la deriva nunca han visto la seguridad de
un puerto.
