Muchos lo escuchamos deambular tantas
veces por nuestras calles. Yo mismo viajé con él desde el hermano municipio
Contramaestre cuando estudiaba en la Universidad. A todos nos llamaba la
atención aquel vendedor cargado de comestibles y con un sombrero de anchas
alas, bajo el sol, con la pesada llovizna, siempre el rostro sereno.
Juan Fulgencio Martínez Días era ese
personaje querido que bajo el pregón de “Y HAAAAYYYYYYY….”, el margen de
silencio y después “….GALLETA”, transitaba las estrechas calles de este
municipio hasta hace algunos meses. Esa era su marca distintiva, el sello que
todos aprendieron a querer.
